viernes, 12 de septiembre de 2014

Recursos Humanos

Murió el responsable del Departamento de Recursos Humanos de una gran compañía y ahora se encuentra en la puerta del Cielo. Le habla San Pedro, con aire sorprendido:
-Verás, no es nada frecuente que alguien como tú llegue a la puerta del Cielo, así que tendremos que someterte a una pequeña prueba. Pasarás un día en el Infierno y otro en el Cielo y serás tú mismo quien decida qué escoges para la eternidad.
-Pero si ya lo he decidido. Yo quiero entrar en el Cielo!
-Me parece muy bien, pero aquí tenemos nuestras normas y las instrucciones vienen desde lo más alto, así que vamos a tener que pasar la prueba.
De modo que nuestro hombre cogió el ascensor y bajó al Infierno. Cuando se abrió la puerta del ascensor, se encontró en el club de un campo de golf, y allí estaban todos sus amigos de siempre, directivos de grandes empresas, elegantemente vestidos y hablando animadamente. También estaba allí el Demonio, que resultó ser un tipo muy simpático.
Todos se alegraron mucho de verse nuevamente, y hablarón sobre los viejos tiempos hasta la noche. La cena fue de lo más selecto: langosta, caviar, champaña ...
A la mañana siguiente nuestro hombre tuvo que coger el ascensor para ir al Cielo. Pasó el día de nube en nube, tocando a arpa y alvando con sus cánticos a Dios.
Cuando acabó este segundo día, apareció San Pedro de nuevo y le preguntó por su decisión.
-Pues nunca lo habría dicho, pero ... vaya, aquí se está muy bien, pero ... prefiero el Infierno.
-Se hará según tu decisión.
De modo que bajó en el ascensor y llamo a la puerta del Infierno. Cuando le abrieron, vio un inmenso desierto, y vio también a sus amigos vestidos como pordioseros y recogiendo la basura en grandes bolsas negras. Buscó al Demonio para pedirle explicaciones por el cambio. Su respuesta fue:
-Elemental. Ayer estabas en el proceso de selección. Hoy formas parte de nuestra plantilla.